Irán lanzó este miércoles una ofensiva contra objetivos estadounidenses y embarcaciones en el Golfo, luego de que Washington destruyera cinco petroleros iraníes. La Guardia Revolucionaria afirmó que atacó una base estadounidense ubicada en Jordania y posteriormente apuntó contra buques que intentaban atravesar el estratégico estrecho de Ormuz.

El ejército jordano informó que Irán lanzó 20 misiles contra su territorio. De ese total, 18 fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea, mientras que los otros dos cayeron en zonas despobladas.

La Guardia Revolucionaria sostuvo que el ataque tuvo como objetivo instalaciones vinculadas al mantenimiento y reparación de aeronaves estadounidenses, además de sectores utilizados para el despliegue de aviones de combate F-35, F-16 y F-15.

Desde Teherán aseguraron que la operación provocó “graves daños” al enemigo y que se concretó como respuesta a las recientes acciones militares estadounidenses.

Irán también atacó barcos en el estrecho de Ormuz

Horas después del ataque contra Jordania, la Guardia Revolucionaria anunció una nueva ofensiva en el Golfo. Según informó la prensa estatal iraní, fueron atacadas 20 embarcaciones, entre ellas dos barcos estadounidenses, ocho buques petroleros y otros diez navíos que intentaban atravesar el estrecho de Ormuz.

La tensión aumentó todavía más luego de que Teherán advirtiera a los petroleros que permanecen en los puertos de Kuwait y Baréin.

Las autoridades iraníes les reclamaron que abandonen sus embarcaciones y advirtieron que podrían convertirse en objetivos militares si permanecen en la zona.

Estados Unidos había destruido cinco petroleros iraníes

La nueva ofensiva iraní se produjo después de que Estados Unidos confirmara la destrucción de cinco buques petroleros iraníes.

El Comando Central estadounidense aseguró que las tripulaciones habían sido advertidas para abandonar las embarcaciones antes de los ataques. Washington justificó la operación como una respuesta a los recientes ataques iraníes contra un buque militar estadounidense.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo que Irán continúa intentando atacar a los barcos de la Armada estadounidense y advirtió que cada nuevo intento tendrá consecuencias sobre los petroleros iraníes.

En respuesta, el jefe del Estado Mayor militar iraní, general Alí Abdolahi, advirtió que cualquier nuevo ataque contra petroleros de su país provocará bombardeos contra bases estadounidenses instaladas en la región.

La disputa por el estrecho de Ormuz

Uno de los principales focos de tensión es el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos.

Irán mantiene bloqueado el paso desde el comienzo del conflicto y ahora exige que los barcos obtengan autorización para atravesarlo. Estados Unidos y otros países de la región rechazan esa exigencia.

La importancia de Ormuz radica en que por allí circulaba aproximadamente el 20% de las exportaciones mundiales de hidrocarburos, por lo que una interrupción prolongada del tránsito podría tener consecuencias sobre el abastecimiento energético internacional.

A esta situación se sumó la captura, anunciada por Irán, de un dron submarino estadounidense en la zona. Washington reconoció que uno de sus drones, de un modelo antiguo, sufrió una avería en el área, aunque no confirmó que se trate del mismo aparato mencionado por Teherán.

El conflicto volvió a impulsar el precio del petróleo

La escalada militar tuvo un impacto inmediato en los mercados internacionales. El precio del petróleo volvió a acercarse a los 100 dólares por barril ante el temor de que la tensión en el estrecho de Ormuz termine afectando el transporte mundial de hidrocarburos.

El Brent, referencia internacional, llegó a cotizar en torno a los 99 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense se ubicó cerca de los 94 dólares.

La evolución del conflicto es seguida de cerca por los mercados debido al riesgo de que nuevos ataques contra petroleros o el cierre prolongado de Ormuz generen una mayor presión sobre los precios de la energía.